Yuyufeifel 2020  Todos los textos e imágenes presentados en este blog pertenecen a sus respectivos autores y cuentan con la autorización de los mismos para su publicación.

  • yuyu

´´H´´ de Hamburgo y Hozier


Era una noche de verano e indecisión. Me acaba de enterar que Hozier había publicado la lista de conciertos que ofrecería este año en Europa. Frente a la computadora, dudaba si comprar un boleto o no. En momentos como ese la voz de la razón de mi amor siempre está presente y en esta ocasión me hizo entender que esta sería una oportunidad que se presentaría solo una vez en la vida. Entonces, tras colgar el teléfono compré un boleto para ver a Hozier y su banda en Hamburgo dentro de tres meses.


¿Por qué Hamburgo?

Bueno, hacía alrededor de siete años había visitado la ciudad pero solo de pasada en un trip que hice con mi padre y mi hermana. La verdad es que no recordaba nada, excepto sus hermosos edificios en ladrillos y la sensación de chillness que tuve al estar allí. Siempre quise volver y esta sería la oportunidad ideal: además, entre Mainz (a menos de media hora de Ingelheim y Hamburgo, obvio que la ciudad portuaria llevaba ventaja).


Llegué el día antes del concierto tras viajar siete horas en tren (los alemanes son altamente eficientes en la mayoría de las cosas que hacen, excepto su intercity train). Por suerte me hospedé con otros Feifels en su piso y estoy profundamente agradecida por su acogida. El concierto se llevó a cabo en Große Freiheit 36 un célebre club en el distrito de St. Pauli con una historia que data desde el 1940 (luego leí que Neil Young tocó allí en los 80´s y todo tuvo aún más sentido para mí).


Gracias a la ayuda de mi primo-segundo-feifel conseguí un spot con buena vista, pues todos estábamos de pie y yo con mis 5´ de altura estoy por debajo del german average by far. Eso sí tuve espacio para bailar, cantar y ver los rostros de todos los presentes cambiar con cada canción. ¡YO AMO LOS CONCIERTOS! Grandes, pequeños, en bares, en estadios, en arenas o balcones, da igual, simplemente amo la efímera magia que envuelve este tipo de eventos. Es que ocurre una sola vez y ya; ese no sé qué que me hace sonreír de forma inevitable, es irrepetible, te da mariposas en la barriga o ganas de llorar de alegría.


El concierto de Hozier me recordó a la noche junto a mi Triunvirato @una_limonada y @_katia_nicole cuando vimos a la diosa Florence Welch en Orlando. Hubo un instante en que pausé y sentí que estaba por un momento fuera del transcurso del tiempo y en ese instante pensé en mis amigas y en mi amor y en todas la personas que creyeron posible que esto sucediera, que me motivaron a tomar la oportunidad que tenía delante de mí, a salir del comfort zone y vivir en el presente. Sentí que todos estaban allí conmigo.


Andrew Hozier es una dulzura de ser humano, su banda es espectacular y los momentos que tomó para conversar con la audiencia valen oro. Wasteland Baby! en sus palabras es ´´ a love song to for the end of the world´´ y todo el álbum tiene esa perenne sensación romanticoapocalíptica. Concluyó con una canción que significa mucho para mí; Work Song y fue perfecto.


Lloviznaba y caminábamos de regreso al piso en una noche que daba indicios de otoño con su viento frío del Elbe y tras mucho pensar, entendí lo que Andrew canta con su peculiar melancolía:

There's no plan, there's no race to be run

The harder the rain, honey, the sweeter the sun


* Hozier tiene un podcast en alianza con Global Citizen del que disfruto mucho y que les recomiendo si tienen interés por temas relacionados a la música, la gestión cultural, trabajo y justicia social. El cantautor irlandés es el host del mismo e invita a otros artista a hablar sobre sus proceso y proyectos. Lo encuentrean como Cry Power Podcast with Hozier. (anuncio no pagado)